POEMAS

Un cuento

 

Paróse ante las puertas de la vida

         Un inocente niño

Y preguntó: “¿Para encontrar caricias,

Flores, arroyos, pájaros y nidos,

Me pudierais decir por dónde marcho?”

         “No conozco el camino:

Más adelante encontrarás un guía,”

          Le respondió el Destino.

 

            

Tornóse en joven, y con ansia loca

          Preguntó en su delirio:

“Para encontrar amores y riquezas,

Estimación, virtud, gloria y amigos,

Me pudierais decir por dónde marcho?”

           “No conozco el camino:

Si le quieres hallar, búscale sólo”;

             Le respondió el Destino.

 

 

Llegóse el Tiempo; con su lento paso

            Trocó el calor en frío.

El joven, en anciano transformado,

De penas y dolores perseguido,

Preguntó con un resto de esperanza:

“Me pudierais decir por dónde sigo

Para encontrar la paz, la paz del alma?”

               “No conozco el camino,

Sólo puedo decirte que le busques;”

               Le respondió el Destino.

 

 

Al salir del alcázar de la vida,

Cuentan los que la han visto,

Que preguntaba el alma por el cielo

Y nadie le dio señas del camino.

 

 

Rosario Acuña, 1880.

(El Correo de la Moda, Madrid, 2 de febrero 1883, p. 35)

 

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