CHARLAS DE CAFÉ

A partir de hoy lunes 2 de marzo, cada lunes La Jornada ofrecerá un volumen de la serie

EN CHARLAS DE CAFÉ PROTAGONISTAS DE LA HISTORIA DE MÉXICO HABLAN DE SU VIDA

Algunos escritores entrevistan a 20 personajes para que aclaren o desmientan las versiones que circulan sobre sus papeles en la Independencia o la Revolución

Entre estos personajes esta Emiliano Zapata, Francisco Villa, Miguel Hidalgo, Venustiano Carranza, Álvaro Obregón, Ignacio Allende, José María Morelos, Francisco I. Madero, Porfirio Díaz, Agustín de Iturbide, Francisco Javier Mina, los hermanos Serdán, Leona Vicario y la corregidora Josefa Ortiz de Domínguez, entre una veintena de personajes más que participaron en la Independencia o en la Revolución, acuden puntuales a una entrevista para hablar sobre su vida.

A algunos los mueve el interés por desmentir las calumnias que historiadores oficialistas han vertido en su contra, otros, simplemente desean dejar clara su verdad, por nefasta que sea. Se trata del juego literario que constituye el hilo conductor de los libros que conforman la colección Charlas de café (Random House Mondadori), que a partir del 2 de marzo se ofrecerán a los lectores de La Jornada, cada lunes, a precio especial: 79.90 pesos.

Si bien la mayor parte de los 20 personajes que integran la serie ocupan un lugar positivo en la historia, algunos considerados hé-roes, “no podíamos dejar de incluir a quienes brillaron por su papel negativo, como Iturbide o Huerta, quien en la Revolución se ganó el apodo de El Chacal”, señala el historiador José N. Iturriaga, coordinador del proyecto.

La serie Charlas de café está dirigida principalmente a lectores jóvenes: quisimos dar a los libros un perfil ágil y ameno. Invitamos a historiadores a platicar con el personaje (nueve de la Independencia y 11 de la Revolución) a través de textos que remiten a la novela histórica, a partir de una ficción, de la conversación, sin lo rígido de un estudio estrictamente histórico, pero con respeto a los hechos.

Contrapeso de versiones oficiales

Iturriaga se encargó de entrevistar a Iturbide durante varias sesiones, a la manera de los periodistas del siglo XIX. “Sentí que podría ser novedoso abordar a un antihéroe, sobre todo en estas épocas en las que el dominio político lo tiene el PAN, heredero de esas corrientes conservadoras y reaccionarias que se han dado en la historia de México, pues existe interés de historiadores de derecha por exaltar a personajes que fueron muy negativos.

“Itubide consumó la Independencia, sí, pero porque le convenía estrictamente a intereses personales; nunca fue patriota; fue sanguinario, sólo comparable con el virrey Félix María Calleja: cruel, de mano dura, extraordinariamente corrupto.

“Cualquier parecido con la realidad actual demuestra que siempre ha habido gente que se abusa del poder para enriquecerse en complicidad con las autoridades, ya sea por amistad, compadrazgo o colaboración en negocios sucios. Por eso, con Agustín de Iturbide no debemos confundirnos: fue detestable por sus inclinaciones sangrientas, por corrupto. Si bien Calleja dio carpetazo al juicio en su contra, Iturbide tenía temor de que se abriera, y al hacer la Independencia buscó que no hubiera le menor posibilidad de que lo volvieran a juzgar, para convertirse en héroe y que lo llamaran El Padre de la Patria, pero él solito se desnuda durante el ridículo imperio que armó, con gran cantidad de puestos ridículos, emperatriz, príncipes, una corte provinciana de pueblo; daba vergüenza ajena.

Por eso, no hay amabilidad en mi charla con él, y claro, no me iba a jugar el pellejo a que todo terminara en la primera entrevista, por eso me dedique a seguirle los pasos, cuestionándolo. Así que nadie se confunda: una cosa es que Iturbide haya tenido, por oportunista y egoísta, que terminar la guerra de Independencia, y otra que haya sido un héroe. El solo es un detestable criminal corrupto.

Iturriaga explica que también se quiere revalorar a Porfirio Díaz: afirman que provocó un desarrollo económico sin precedentes, sí, pero en favor de los grandes capitales extranjeros y la clase pudiente de México. Díaz fue un dictador, un asesino, durante 30 años de paz, pero de los sepulcros.

 

 

En algún lugar del jardín Borda…

A la historiadora Raquel Huerta Nava corresponde convocar a un Emiliano Zapata que, durante la charla que sostienen en algún lugar del jardín Borda, en Cuernavaca, Morelos, se defiende de algunos mal intencionados que le están colgando muertitos.

El texto transcurre con respeto a “su sentido de la historia, su conciencia, sus motivos; me baso sobre todo en Jesús Sotelo Inclán y en John Womack, a quienes considero los únicos biógrafos de Zapata, así como en los documentos de Gildardo Magaña, su colaborador.

“Zapata me cuenta que los héroes y santos viven muy cerca unos de otros y que están pendientes de nosotros; se enoja porque los malos biógrafos, como el reaccionario Roberto Blanco Moheno, lo han calumniado, al tacharlo de homosexual sólo porque trabajó al lado de uno.

“Se defiende y me dice que si los tuviera enfrente se los ‘quebraba’ ahí mismo. No se vale calumniar a una figura histórica, pues uno como historiador tiene responsabilidad social, los lectores nos creen.

“Don Emiliano también platica acerca de los planes de Anenecuilco, del reparto agrario, las condiciones de mejoramiento social para el pueblo; de cómo la gente lo protegía, de los indígenas, de su familia, de las muchachas que siempre le gustaron, de cómo –siendo niño– aprendió a conocer el mundo.

Es una entrevista que dura todo el día, desayunamos y comemos juntos, al final del encuentro él se toma su mezcal.

Un chocolate con Hidalgo

Por su parte, la historiadora Patricia Galeana y el padre Miguel Hidalgo se encuentran en un café de Tlalpan, pero toma chocolate. Mientras sopea en su bebida un cuernito, Hidalgo demuestra ser un tipo brillante, divertido; tiene manos de dedos largos, y cabeza también brillante, no solo por su inteligencia, sino por sus canas, explica la autora.

Agrega que el cura “se apasiona, se pone triste al recordar sucesos del comienzo de la Independencia del país, y que está indignado por las falsedades que dicen de él. Reitera en diversas ocasiones su idea de independencia, pues hay algunos personajes que le han quitado su valor al pintarlo como cura libertino, que tuvo varias parejas. Hidalgo explica que eso era lo más común en su época.

“Los historiadores neoconservadores oficialistas de hoy le quieren quitar el merito de que ideó la Independencia; dan todo tipo de pruebas, pero, como buen litigante que era, Hidalgo se defiende, mientras trato de explicarle que algunos autores que pretenden ser originales y vender bien sus libros recurren a las descalificaciones, así como que él, por ser un líder social que despierta una revolución popular no es bien visto por la oficialidad contemporánea.

Esta colección de libros servirá para que los jóvenes, como dice Monsiváis, documenten su optimismo y sepan que, aún en medio este horror que estamos viviendo, hubo personajes sensacionales que tuvieron el coraje de dar sus vida por sus ideales y no nada más para acomodarse en el poder.

Con la serie Charlas de café, La Jornada obsequiará un ajedrez con los personajes patrios. Este lunes, con el primer volumen se regalarán la caja y el tablero.

Otros historiadores y escritores que participan en la colección son: Pedro Ángel Palou, Raúl Moncada, Ángeles González Gamio, Alejandro Carrillo, Vicente Quirarte, Fernando Zertuche, Ethel Krauze, José Ortiz Monasterio, Guadalupe Villa, Alejandro Rosas, Sandra Molina, Froylán López, Miguel González y Guadalupe Loaeza.

 

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