CRISIS DEL CAPITALISMO

 

El sistema capitalista implantado a partir de las revoluciones burguesas o de tipo capitalista en Europa y los Estados Unidos y sus variantes tercermundistas, dependientes o neocoloniales, en diversos puntos del planeta, entre ellos en América Latina y, por tanto, en México, contiene en su seno un elemento perturbador desde su nacimiento: las  crisis internas que se presentan de tiempo en tiempo en las economías nacionales, hoy economía mundial, a partir de las cuales este sistema se ha regenerado de manera permanente hasta nuestros días.

 

Estas crisis tienen  origen en una de las contradicciones  permanentes del sistema capitalista: el surgimiento de la riqueza a partir del trabajo colectivo o social y la apropiación de esta riqueza por un pequeño numero de empresarios, surgiendo, de este modo, desajustes permanentes entre los distintos sectores de la economía con repercusiones negativas entre las clases populares y los distintos sectores de las clases medias.

 

De esta manera se dan, simultáneamente, las enormes fortunas de unos cuantos hombres y mujeres de negocios de las que hablan las revistas especializadas, como Fortune,  y a la par encontramos  conglomerados humanos de millones de seres humanos que viven en la pobreza, y las clases medias sufren descensos drásticos en el nivel de bienestar que alcanzaron a tener hace poco tiempo.

 

El largo dominio del capital financiero al interior de la economía capitalista mundial, con su correspondiente modelo económico neoliberal, también llamada economía de casino,  llegó al libertinaje económico y gestó la crisis actual que vive el capitalismo mundial. 

 

La punta del iceberg que anuncio esta crisis general del capitalismo fue la crisis de la industria de la construcción y el descenso en el  nivel de los ingresos  de los trabajadores estadounidenses viejos y nuevos,  y la rapiña desenfrenada del capital financiero en todo el mundo. 

 

El gobierno de George Bush  y los gobiernos europeos tuvieron que aceptar que vivían en una crisis profunda hasta que aparecieron las quiebras bancarias y sus rescates gigantescos que suman cifras escalofriantes en los Estados Unidos,  más de 5 billones de dólares, y pueden llegar hasta los  7.5 billones de dólares según  afirman expertos.

 

El gobierno estadounidense aceptó que desde diciembre de 2007 la economía estadounidense entró en secesión, y el presidente electo, Mr. Obama, se apresuró a formar su gabinete para enfrentar los problemas económicos de su país que repercutieron, necesariamente, en el resto de la economía mundial, en la nuestra, desde luego.

 

La reciente reunión del Grupo de los 20, llamado así por reunir a los 20 países más importantes del planeta, sólo tomó medidas en relación al fortalecimiento del capital financiero y ciertas medidas de regulación del funcionamiento de este sector de la economía, sin asumir una propuesta en torno a la crisis industrial y comercial que vive la  economía `planetaria. México, por ejemplo, tendrá, entre octubre de 2008 y el 2010, unos dos millones de nuevos desempleados industriales, mientras que en Estados Unidos llegó a ésta cantidad de desempleados en su economía.

 

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI) México será el país más afectado de América Latina por su estrecha unidad económica con los Estados Unidos. El Estado en México sólo ha tomado decisiones para salvar a las empresas más poderosas y cero decisiones para mejorar las condiciones de vida de las clases populares y medias que, sin trabajo en la economía formal, han inundado el sector de la economía informal y siguen huyendo a los Estados Unidos.

 

El PRI y el PAN (PRIAN), que tienen el control del poder legislativo y el ejecutivo federales, han despreciado a los electores  y sólo toman decisiones políticas irrelevantes que nada tienen que ver con una importante decisión para comenzar a remontar la crisis desde la perspectiva nacional, como sería la creación de una banca nacional  integrada a partir de los recursos públicos, en vez de fortalecer con éstos  a la banca extranjera que domina la economía mexicana sin beneficio para la nación y sus clases populares y medias.        

 

Por Jerónimo Hernández V.

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