UN ECO

Un eco

 

Me nace un eco

De mi centro

De la boca del estómago

Del ombligo

Del corazón seguro no

De la mente puede ser

De mi diablo también

De mi ángel tal vez

 

Me nace un eco

En aros que me pasean

La sangre

Los huesos

Las corrientes ocultas

 

Ecos de laminitas filosas

De espinitas

De alambritos

De cardos

De púas por qué no

 

Un eco maldito que me estalla

Y esparce mis pedazos

En el techo de la última onda

La que nunca llega

La que nadie escucha

 

Ahí queda el dragón

Buscándose la cola

Prisionero de las vueltas

Sin destino

Sin salida

Consumido en su propio fuego

 

Sin otro cuerpo que absorba el sonido

Sin el blanco poroso

Sin valle y sin montaña

Que lo haga crecer

Para derramar la bienvenida.

 Luz María Peregrina Ochoa

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