UN PEQUEÑO HOMENAJE:

Murió en su amada Montevideo, mucho más que un hombre de letras. Un luchador, un hombre coherente, de principio a fin. Nuestro entrañable Mario Benedetti siempre estará en nuestros recuerdos, unido a los momentos más importantes de nuestra vida. Una reunión de amigos, una protesta, una historia de amor, una escena teatral.

 Recuerdo algo que siempre llevaré conmigo: un amigo de la adolescencia, desaparecido por la dictadura militar me regaló “Gracias por el fuego”. Esa novela , que leí en tres o cuatro días, me despertó a mucho de lo que después fueron mis motivaciones para soñar y trabajar por un mundo diferente. Que más puede uno agradecerle a un  escritor.

Luego, hubo un tiempo en que me alejé de sus lecturas: otros rioplatenses me parecieron mas sólidos en su literatura¡ que duda cabe!, todos pasamos por largos períodos de narcisismo, donde competimos con nosotros mismos, queriendo demostrarnos y muchas veces demostrar, que “somos lectores de lecturas más importantes.  Así de pequeño y ridículo he sido.

Pero desde hace ya un buen rato, los años no pasan en  vano, descubrí en nuestro entrañable Mario Benedetti  algo que muy pocoS alcanzan: su escritura emociona a la mayoría de las personas, las ayuda a escuchar y a escucharse, a reconocerse, a sentir cosas que no todos los días somos capaces de percibir con claridad: en el amor, en la lucha, en ese estar todos los días poniendo el hombro y agradeciendo que otros también nos ayuden a vivir.

 Por eso quería decirles a mis amigos de el sitio que estoy un poco triste por su partida y también contento de saber que él siempre estará entre nosotros.

 Como un humilde homenaje a este compañero de tantas sendas , va uno de sus poemas, esos que siempre caminarán con nosotros.

 Gerardo Cirianni

 

CHAU

Te dejo con tu vida

tu trabajo

tu gente

con tus puestas de sol

y tus atardeceres.

 

Sembrando tu confianza

te dejo junto al mundo

derrotando imposibles

segura sin seguros

 

Te dejo frente al mar

descifrándote sola

sin mi pregunta ciega

sin mi respuesta rota

 

Te dejo sin mis dudas

pobres y mal heridas

sin mis inmadureces

sin mi veteranía

 

Pero tampoco creas

a pie juntillas todo

no creas nunca creas

este falso abandono

 

Estaré donde menos

lo esperes, por ejemplo

en un árbol añoso

de oscuros cabeceos

 

Estaré en un lejano

horizonte sin horas

en la huella del tacto

en tu sombra y mi sombra.

 

Estaré repartido

en cuatro o cinco pibes

de esos que vos mirás

y enseguida te siguen

 

Y ojalá pueda estar

de tu sueño en la red

esperando tus ojos

y mirándote.

 

Mario Benedetti.

 

 Gracias Mario amigo, gracias por el fuego

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