¡FELIZ DÍA A TODOS LOS NIÑOS!

CARICIA

           de Carmen Conde

Madre, madre, tú me besas,
pero yo te beso más,
y el enjambre de mis besos
no te deja ni mirar…

Si la abeja se entra al lirio,
no se siente su aletear.
Cuando escondes a tu hijito
ni se le oye respirar…

Yo te miro, yo te miro
sin cansarme de mirar,
y qué lindo niño veo
a tus ojos asomar…

El estanque copia todo
lo que tú mirando estás;
pero tú en las niñas tienes
a tu hijo y nada más.

Los ojitos que me diste
me los tengo que gastar
en seguirte por los valles,
por el cielo y por el mar…

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“LA CULTURA:UNA ALTERNATIVA FRENTE A LA CRISIS SOCIAL”

EL INSTITUTO DE CULTURA DE MORELOS INVITA:

Al Seminario “La Cultura: Una alternativa frente a la crisis social”, que impartirán Carlos Villaseñor Anaya (México) y Octavio Arbeláez Tobón (Colombia), los días 3 y 4 de mayo próximo, a las 09:00 hrs. en la Sala Manuel M. Ponce del Jardín Borda, sede del Instituto de Cultura de Morelos. 
Dicho seminario es una extraordinaria oportunidad para escuchar a conferencistas de talla internacional, con una amplia experiencia en situaciones de crisis social y con una nueva propuesta centrada en la cultura como alternativa exitosa. 
La ciudad de Medellín, Colombia considerada en 1991 la ciudad más violenta del mundo: con 381 muertes violentas por cada 100,000 habitantes (20 muertos diarios por bala, la mayoría jóvenes); a partir de enero de 2004 y mediante un programa de desarrollo centrado en lo cultural con participación ciudadana, se logró una enorme transformación que regeneró el tejido y la cohesión social. En 2007 Medellín  tuvo la tasa de muerte violenta más baja, pasando del 2004 al 2010, del miedo a la esperanza.
 México vive actualmente una situación crítica, por lo que considero que la pertinencia de dicho seminario es una gran oportunidad para todos los que creemos en la cultura como un antídoto contra la violencia.

A LA MITAD DE LA VIDA

                                               Luz María Peregrina

En el bosque la luz se filtra por todos lados

Las brechas se cruzan en distintos rumbos

Falta cansancio para evitar el camino

Un cruce se sobrepone a otro cruce

Cada vez más la vida me alcanza menos

Nada  real consuela cuando miras el límite

El ritmo puede parar en cualquier momento

Tanto trabajo

Sin paga alguna claro

Tanto que esperar

Y sin tejido a la  mano

Tanto que amar

Correspondido a veces

Tanto tanto

Tanto mundo poca vida

Supe de golpe una noche que no podría

Sentir el día hinchando mis pulmones

Atrapar maravillas en las olas nocturnas

Viajar en la luz lunar de un dorso ungido

Pisar el fin del mundo y mirar que renace

Reírme de mí en las páginas de una novela

Hablar de duendes bajo las estrellas fugaces

Beberme la música del hielo en cálidas tardes

A la mitad de la vida

Decido no renunciar

A mi niña distraída

A mi muchacho imberbe

A mi mujer embarazada

A mi viejo melancólico

A mi amor fracturado

Comienzo a sentir el peso de la farsa

El dolor por las memorias vacías

El arrepentimiento de lo no hecho

La presencia de las casas no visitadas

Pronuncio los insultos no preferidos

Las oraciones por los malqueridos

Lloré mucho por mi muerte

Desde entonces me multiplico

No dejo ni un sueño sin devorar

Me abrazo a los brillos de las hojas

Al rebote de la luna entre los cerros

Al violeta de las jacarandas

Al dragón que me invita

A tu rostro dormido

A la mitad de mi vida

Reviento en vidas

CANTU

Abierto de martes a domingo de 10:00 a 18:00 hrs.
Academía No. 13,
Centro Histórico, C. P. 06060
Del. Cuauhtémoc,
México, D.F.
Tels. (55) 5522 01 56, 5542 61 98
Entrada al museo: $20.00
50% de descuento a maestros y estudiantes con credencial.
Entrada libre a afiliados al INSEN con credencial.
Domingos entrada libre al público en general.

ME CAÍ DEL MUNDO


Eduardo Galeano, periodista y escritor Uruguayo
    (Para mayores de 30)

     Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco..

    No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.

    Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.

    ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo.

    ¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.

    ¡Guardo los vasos desechables!

    ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez!

    ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!

   Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida!

    ¡Es más!
    ¡Se compraban para la vida de los que venían después!
    La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas de loza.
    Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de refrigerador tres veces.

    ¡¡Nos están fastidiando! ! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.

    ¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de los tenis Nike?
     ¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando colchones casa por casa?
    ¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
    ¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
    Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más y más basura.

    El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.
    El que tenga menos de 30 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el que recogía la basura!!
    ¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de… años!
    Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII)

    No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en la Fiesta de San Juan.
    Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De ‘por ahí’ vengo yo. Y no es que haya sido mejor.. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el ‘guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo’, pasarse al ‘compre y bote que ya se viene el modelo nuevo’.Hay que cambiar el auto cada 3 años como máximo, porque si no,  eres un arruinado. Así el coche que tenés esté en buen estado . Y hay que vivir endeudado eternamente para pagar el nuevo!!!!  Pero por Dios.

    Mi cabeza no resiste tanto.

    Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.

    Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.

    Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?

    ¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?

    En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos.. . ¡¡Cómo guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡¡Guardábamos las tapas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!

    Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.

   
 
Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de
 
 goma, para pone r en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!!

    Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía ‘éste es un 4 de bastos’.

    Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa.

    Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden ‘matarlos’ apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!!

    Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: ‘Cómase el helado y después tire la copita’, nosotros dijimos que sí, pero, ¡¡¡minga que la íbamos a tirar!!! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.

    Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.

    Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo,pegatina en el cabello y glamour.

    Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la ‘bruja’ como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la ‘bruja’ me gane de mano y sea yo el entregado.

     Eduardo Galeano

EL HIPNOTIZADOR

Macario Matus

La policía poblana busca desesperadamente a un singular perro hipnotizador, cuya desaparición ha interrumpido loa llenos de gradas en el auditoria donde se realiza el festival de la ciudad de Puebla.

Oscar, como si fuera el preciado trofeo de hollywood, es el único perro que hipnotiza en el mundo entero. escapó mientras era entrenado por su propietario, que precisamente se durmió durante la sesión diaria de concentración mental y visual, el también hipnotizador Hugo Cruzado.

El alcalde de la ciudad, limpia, honesta y un poco friolenta, advirtió a toda persona que encuentre a Oscar, que no lo mire de frente y menos directamente a los ojos grandes y aceitunados, ya que podrían caer bajo el mando del hermoso can, que es capaz de ordenar a cualquiera hacer actos indebidos e insólitos. Caminar como perro, bailar como un osos, un chango y mil travesuras,  porque a veces  el tal perro, le entra una especie de venganza contra el hombre, que no siempre ha tratado bien a sus congéneres.

Se extiende el exhorto municipal a los conductores de taxis, trenes, Metro y aerolíneas, para evitar la salida del cancerbero hacia el extranjero, no tanto por el daño que pueda causar, sino porque sus virtudes hipnóticas que han producido ganancias a la ciudad poblana. Además,  los niños se sienten muy tristes, porque el  circo ha dejado de ofrecer sus célebres actos mediúmnicos de Oscar.

Abel Jiménez y su aportación del arte suprarrealista.


Exposición Individual de Abel Jiménez
 
Abel Jiménez de lo real a lo mágico.
 
El maestro Abel Jiménez impone a través de su pintura una concepción estética realista nos descubre un mundo de bellas imágenes donde predomina el desnudo femenino incorporando elementos que producen efectos de sensaciones fantásticas. A sus propuestas añade el paisaje y el bodegón, además de tocar diversos temas que ponen de relieve su talento de artista y creador.
Alcanza en su obra un alto nivel de calidades cromáticas con pleno dominio del dibujo, formas y procedimientos técnicos de rico rendimiento y cohesión plástica. La base que definitivamente lo define es el surrealismo y otras incursiones en el hiperrealismo; a trabajado también en la fusión del expresionismo surrealista, actualmente a rebasado ya el hiperrealismo y hace su aportación al arte de la corriente que el mismo define como Suprarrealismo, que consiste  en la fusión del Surrealismo con una técnica más elevada que el Hiperrealismo.
Es un pintor esforzado y perfeccionista que busca en el acabado del cuadro una óptima manufactura;  se detienen en cada pulgada de lienzo, detallado con precisión cualquier zona que demande la obra.
Posee el oficio de los grandes maestros y una imaginativa fantasía que impregna en su imantada pintura. Su tratamiento pictórico, transita de lo real a lo mágico.
 
La inauguración del evento se llevará a cabo el día jueves 29 de abril a las 19:30 horas en la sede del Salón de la Plástica Mexicana ubicada en Colima 196 colonia Roma y se estará presentando hasta el domingo 23 de mayo.
Horario de visita de lunes a sábado de 10:00 a 18:00 horas y domingos de 10:00 a 14:00 horas.
 
Entrada libre