De la Pluma del Cronista

Atacan Tapia y Bravo en Tepetlixpa a convoy realista

Cuautla, Morelos.- Un fuerte convoy enviado por el Virrey, era custodiado por el Coronel José María Andrade, quien al amanecer del 17 de marzo de 1812, salía de Ozumba con rumbo a Cuautla, después de haber caminado cuatro leguas, en el paraje Malpais (El Oasis, hoy, en la subida a Tepetlixpa). Andrade avistó de que el cerro que quedaba a su izquierda había una numerosa partida de insurgentes; Andrade se adelantó con parte de su guardia y se convenció por sus propios ojos del grave peligro que amenazaba al convoy, de inmediato ordenó que las cargas de víveres se replegasen a la derecha, en una llanura, y que las municiones y un mortero, fueran escoltados para su seguridad fuera del alcance de los fuegos insurgentes.

Efectuado lo anterior, simula Andrade una retirada, con objeto de hacer bajar del cerro a los rebeldes, quienes ocupaban la altura de la montaña, estos “picaron el anzuelo” y descendieron, Andrade lo advirtió y ordenó el ataque, cuyo resultado fue la derrota de los insurgentes que no pudieron resistirlo, por su incapacidad para pelear en campo abierto. No obstante no se dispersaron, se escondieron al abrigo de la Sierra que flanqueaba el camino, y desde ahí hostilizaron al convoy, como mejor pudieron, aunque con resultados insignificantes, debido quizás, a lo malo de su armamento, pues sólo lograron herir a un soldado y matar a un arriero del convoy.

Esta nueva táctica de Bravo y Tapia era, en realidad la más eficaz para auxiliar a los sitiados, si se tiene en cuenta la propensión que sentía Calleja por levantar el sitio cuando se presentaba el más insignificante contratiempo; pero desgraciadamente no fueron auxiliados por quién podría y tenía la obligación de hacerlo: Rayón, quien en lugar de colaborar en esta empresa, la más idónea que podría expulsar y destruir completamente el núcleo más poderoso del Ejército Realista.

Con una visión muy cerrada, o cegada, quizás por el egoísmo, se dedicó a operar independientemente. El blanco de sus actividades fue apoderarse de Toluca, como si fuera de tanta trascendencia en comparación con el aniquilamiento total en Cuautla, del Ejército español del Centro.

Igualmente podríamos culpar de esa poca solidaridad con el Sr. Morelos, de insurgentes como: Atilano García, los Osorno en Puebla y Villagrán en Hidalgo.

 

El Sol de Cuautla, 24 de marzo de 2014

Samuel Hernández Beltran

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